Transparencia y buen gobierno

La Administración debe dar cuenta a la ciudadanía de su actividad y de la gestión de los recursos públicos que se han puesto a su alcance. Por ello:

  • La Administración debe ser transparente. Debe ser proactiva y debe dar a conocer la información relativa a sus ámbitos de actuación y sus obligaciones, con carácter permanente y actualizado, de la forma que resulte más comprensible para las personas y por medio de los instrumentos de difusión que les permitan un acceso amplio y fácil a los datos y les faciliten la participación en los asuntos públicos.
  • La Administración debe regirse por el principio de buen gobierno. Debe ajustarse a las reglas y a las obligaciones sobre la calidad de los servicios y el funcionamiento de la Administración, y a los principios éticos y las buenas prácticas que deben respetar los altos cargos de la Administración, con el objetivo de que esta funcione con la máxima transparencia, calidad y equidad, y con garantía de rendición de cuentas.
  • La Administración debe ser accesible. Toda la información debe ser comprensible, de fácil acceso y gratuita, y debe estar al alcance de las personas con discapacidad en un formato subministrado por medios o formatos oportunos que resulten accesibles y comprensibles.